La conocida saga revoluciona sus motores ampliando la gran herencia de Most Wanted.
Undercover recicla con maestría los aciertos de Most Wanted, y aprende de los errores de los olvidables Carbono y ProStreet para tratar de dar con su propia fórmula del éxito.
El nuevo Need For Speed tiene un aspecto francamente bueno: Tanto por su apartado gráfico como por la remozada presencia de las clásicas persecuciones policiales. El hecho de que cada año haya un nuevo Need for Speed apasiona a unos y enerva a otros. Lo cierto es que la calidad de las últimas entregas ha sido tremendamente irregular, con joyas imprescindibles como Most Wanted y meros entretenimientos de conducción arcade como ProStreet; pero de lo único que no se le puede acusar a Electronic Arts es de no buscar los cambios.
Cada entrega no tiene nada que ver con la anterior, y los saltos entre unos episodios y otros suelen ser tan bruscos que no dejan a nadie indiferente. Es de nuevo el caso de Undercover, que da un gigantesco salto hacia adelante en términos de plan para emparejarse de nuevo con Most Wanted, obviando el corte más competitivo de ProStreet y la nocturnidad underground de Carbono.
Recogiendo el Testigo de Most Wanted
El primer cambio de Undercover viene de la mano de su estudio desarrollador, Black Box. Este equipo de Electronic Arts ha sido el creador de auténticas joyas de la compañía norteamericana, como precisamente Need for Speed: Most Wanted, Need for Speed: Hot Pursuit 2 o el reciente Skate entre muchos otros.
Undercover vuelve a redefinir el modelo de conducción arcade, recuperando los conceptos de manejo de entregas anteriores, y dándoles una nueva vuelta de tuerca made-in Black Box.
El principal foco de atención en este sentido está siendo el apartado de físicas, pues sus desarrolladores consideran que un tratamiento realista de éstas es la principal clave para conseguir una conducción veraz y divertida a partes iguales. El juego no deja por ello de sentirse tremendamente familiar en sus primeras partidas, aunque son particularmente los pequeños matices referidos a los giros bruscos o al empleo del freno de mano los que más tiempo nos llevará dominar por ser los que más se desmarcan de lo visto hasta ahora.
Según Scott Nielsen, uno de los productores del videojuego, el título completo trata acerca de cazar y ser cazado, y en esas dos vertientes se centran todos los modos del título.
Undercover vuelve a redefinir el modelo de conducción arcade, recuperando los conceptos de manejo de entregas anteriores, y dándoles una nueva vuelta de tuerca made-in Black Box.
El principal foco de atención en este sentido está siendo el apartado de físicas, pues sus desarrolladores consideran que un tratamiento realista de éstas es la principal clave para conseguir una conducción veraz y divertida a partes iguales. El juego no deja por ello de sentirse tremendamente familiar en sus primeras partidas, aunque son particularmente los pequeños matices referidos a los giros bruscos o al empleo del freno de mano los que más tiempo nos llevará dominar por ser los que más se desmarcan de lo visto hasta ahora.
Según Scott Nielsen, uno de los productores del videojuego, el título completo trata acerca de cazar y ser cazado, y en esas dos vertientes se centran todos los modos del título.














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